Una noticia está revolucionando la Blogosfera hoy, y seguro que da algo más de sí. La publica El Mundo y la he visto referida en muchos blogs. Se trata de un señor que se dedica, según la noticia, a vender los pisos por su coste, ni más ni menos. Así al menos se dice en la misma. Bien, todos tranquilos que esto requiere un análisis.
Empecemos por el principio. El Sr. Moreno, que así se llama este hombre, ejerce de promotor y acaba de entregar 402 viviendas, a un precio de entre 82.000 y 88.000 euros. Pisos de 3 y 4 dormitorios y áticos. La noticia compara estos precios con los que se están pagando por un piso de parecida superficie en la misma zona, que parece que rondan 400.000 euros. Primer ¿error?: resulta que los pisos que promueve este hombre son de VPO y por lo tanto, no se pueden comparar con los de renta libre. Se está dando una falsa imagen de la realidad. Hay muchos sitios en los que sucede esto mismo, un piso “libre” cuesta del orden de 3-5 veces más que uno de VPO que acaban de construir en el mismo sitio. No podemos comparar cosas distintas. Sigamos.
Claro, al ser las viviendas de Protección Oficial, tienen un Valor Máximo Legal que no puede ser sobrepasado. Pero claro, hay varios tipos de VPO, y la noticia no especifica cuál. Así que nos quedamos sin poder entrar aquí, porque no podemos comparar, aunque no anda muy por debajo del Valor Máximo de una VPO, digamos “normal” (un 10%, a tó lo más) e incluso algo más en algunos casos. Seguimos leyendo.
Entramos en temas económicos. Hay que tener cuidado con estas cosas porque no son tan idílicas. Cuando alguien quiere ejecutar una promoción, tiene 2 opciones de partida. Que el suelo sea de él desde hace ya tiempo, o que lo tenga que comprar (incluyo aquí también el que lo haya comprado hace poco). Si lo tiene que comprar, evidentemente se lo venderán a un precio bastante alto, con lo que no le quedará otro remedio, suponiendo que quiera mantener beneficio cero, que vender los pisos a precios altos. En el caso de que ya lo tuviera, tendría que renunciar al beneficio que le aportaría por sostener el activo durante tanto tiempo. En cualquiera de los dos casos, está rehusando a un dinero que no es nada despreciable. Esto está bien, pero no se puede obligar a quién haga lo contrario a que renuncie también.
Según se dice, este hombre no ganaba nada con la promoción de estas viviendas. Bueno, veamos. Que una persona decida voluntariamente dedicar mucho tiempo y esfuerzo para no ganar dinero es muy loable, pero no todo el mundo piensa así. De hecho la mayoría de vosotros cobra cuando trabaja, e incluso alguno querrá más sueldo. Que yo sepa nadie trabaja gratis (salvo este hombre). Es legítimo que todos queramos obtener retribuciones lo más altas posibles por nuestro trabajo. Si este hombre decidió no cobrar nada, es porque podría permitirselo, porque tendrá que comprar comida, pagar la luz, el agua, el IBI, eñ seguro del coche, alimentar a los hijos, comprar ropa, etc. Pero son muy pocos los que están en esta situación de poder trabajar mucho tiempo sin cobrar nada.
No podemos intentar buscar una solución al problema de la vivienda con estas situaciones rocambolescas. La solución está en otra parte. Este señor, a quién admiro la intención, ha podido llevar a cabo esto porque el suelo es para VPO. De lo contrario, no hubiese podido llevar a cabo semejante hazaña. O sea, que al final ha sido un político quién ha posibilitado que esto fuese así. Recuerdo en este momento que si este hombre hubiese vendido al máximo que pudiera no hubiera sobrepasado los 95.000 o 100.000 euros, que tampoco es tanta diferencia (15.000 o 20,000 euros). Y no. No admito atribuirle al político ningún mérito, porque quién arregla un problema que él mismo ha causado, más que mérito, debería responder por los daños causados en el tiempo que duró el problema.
El problema de la vivienda es complejo. No se debe a una causa concreta y única o controlante. Pero citaré una que, junto con otras dos, o quizás tres más, me parece vital. No puede ser que el control de la oferta, tanto cuantitativa (numero de viviendas) como cualitativa (tipo de viviendas), está plenamente en manos de un político. Con un planificador esto no funciona. Debe ser el mercado el que ajuste por sí mismo el precio y asigne los recursos. Si bien es cierto que la vivienda es un producto con características muy peculiares que deben ser tenidas en cuenta, el modelo de libertad y libre elección aportará más beneficios que el actual (al que la situación se le escapa de las manos). El férreo control que posee el político de turno (concejal o alcalde, por lo general) sobre este aspecto desata la corrupción y la ineficiencia extrema en el sector y no solo no soluciona nada sino que lo complica más. El libre mercado no sube los precios, los baja. Creo firmemente, que el papel del estado (o la administración) debiera ser velar porque el mercado funcione bien, o lo más cercano posible a su óptimo, pero en ningún caso, planificarlo.
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