Por sus garras conoceras al león

En el año 1697 sucedió la que, probablemente, es la anécdota/historia más famosa de la historia de la ciencia. Al menos para mí lo es, en gran parte por los personajes implicados en la misma.

Por aquellas fechas estaba ya en pleno auge la famosísima disputa entre Newton y Leibniz por la paternidad del cálculo infinitésimal. Cada uno decía que el descubridor de tamaña herramienta había sido él. Hubo acusaciones de plagio muy fuertes entre ambos. Más tarde se aclararía que cada uno lo descubrió por separado; primero Newton, pero no lo publicó hasta 20 años después (el hombre era así para sus cosas) y luego Leibniz que lo publicó de inmediato. De ahí que cada uno defendiese su autoría.

En medio de ese tenso ambiente, que se extendía al resto de científicos (continentales contra británicos), el gran Johann Bernoulli, intimo amigo de Leibniz, se le ocurrío retar a los científicos más importantes del mundo a resolver dos problemas de alta complejidad. Uno de ellos ya no tiene importancia hoy, pero el otro es el famoso (y precioso) problema de la Braquistócrona. Veladamente, el objetivo de este reto era dejar en mal lugar a Newton para de esta forma, ganar más credibilidad para su amigo Leibniz. Algunos de los científicos implicados en este reto eran Newton, Huygens, Halley, Hooke, Varignon, L’Hopital, Gregory o Wren, además del propio Leibniz. Ahí es nada!.

Se asignó un plazo para resolverlo, 6 meses. Todos esperaban que Newton fallara y que ni siquiera contestase al reto. Newton es la más suprema inteligencia que la raza humana ha producido. Es descomunal la cantidad de problemas que resolvío. La cantidad de Leyes que dictó. Los tremendos descubrimientos que hizo, de los que, tan sólo uno de ellos, cualquiera, le hubiera hecho pasar directamente al olimpo de los dioses de la ciencia. Su capacidad era tan desproporcionada que llegó a resolver en apenas unas horas problemas que llevaban siendo estudiados muchos años.

Una vez terminado el plazo para resolver el problema, los que había contestado eran Johann Bernoulli, el propio Leibniz, Jacob Bernoulli, L’Hopital y alguien anónimo que había publicado su solución en la revista de la Royal SocietyPhilosophical Transactions“. Newton recibió los problemas para resolver unos días antes de expirar el plazo de 6 meses. Todos los científicos quedaron sumamente asombrados por la extrema elegancia de esta solución anónima que no atinaban en asignar a nadie.

Cuando le enseñaron la revista a Johann Bernoulli para que viera esta sorprendente solución, que había sido sin duda la mejor, dijo: “Es Newton”, a lo que le respondieron” ¿Cómo lo sabe?” y contestó: “Por sus garras conocerás al león” (Ex ungue leonis).

Cuando a Newton le dieron los dos problemas eran las 6 de la tarde. Por la noche ya tenía los dos resueltos.

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