Tal día como hoy, hace exactamente 50 años, un 4 de octubre de 1957, la URSS conseguía poner en orbita el primer satélite artificial de la historia, el Sputnik, dando el pistoletazo de salida a la carrera espacial.
Fue un logro que por méritos propios ha pasado a las páginas de oro de la historia de la humanidad. La historia ya venía de más atrás cuando la URSS se afanaba en perfeccionar un cohete con capacidad para cruzar el océano y de esta forma, conseguir amenazar a Estados Unidos en su propio territorio. Este cohete sirvió luego, tras una adaptación, para alojar al satélite Sputnik en su camino hacia
la orbita terrestre. Detrás de todo este esfuerzo, emergía una figura y un nombre mantenido en silencio durante mucho tiempo. Su conocimiento era crítico pues había sido el impulsor de todo y tenía una capacidad realmente asombrosa para el desarrollo de cohetes. El gran hombre era Korolev, que bajo el mandato de Khrushchev, consiguió llevar a la extinta URSS a lo más alto del podio mundial.
Un cohete R7 llevó al Sputnik hasta una orbita un poco más baja de la prevista, pero suficiente. A los 98 minutos del lanzamiento el Sputnik ya estaba en orbita. Hubo de esperarse a que completara una orbita completa para que la humanidad pudiera escuchar el famoso bip-bip que pasaría a la historia. El siguiente gran paso, fue sin duda el de Yuri Gagarin.
Al otro lado, Von Braun y el pueblo americano quedaba estufepato y apesadumbrado del éxito del “enemigo”.
El sueño de la exploración del universo, había comenzado.
Fuentes: Alas Rojas, Nasa, Wikipedia.
Comentarios recientes