La Zona de Confort es el conjunto de creencias y acciones a las que estamos acostumbrados, y que nos resultan cómodas. Aquello que está dentro de nuestra zona de confort lo podemos hacer muchas veces sin mayor problema y no nos produce una reacción emocional especial; en cambio, lo que está fuera de nuestra zona de confort nos incomoda, nos produce un cierto rechazo, nos provoca ansiedad o nerviosismo, nos da palo.
Esta definición traza los rasgos generales de la Zona de Confort. Este concepto me ha despertado gran curiosidad porque creo que es algo que está con nosotros a diario y que, al menos yo, desconocía que estuviese definido y estudiado. He de reconocer que a mi me pasa a menudo que quiero permanecer en la zona de confort, pero a veces estoy como “con las pilas cargadas” y deseando salir de ella para encontrar nuevas experiencias que satisfagan algún deseo: conocer otra ciudad, otras personas, otros trabajos, otras aficiones. Pero tiene que salir de mí, si me viene impuesto desde fuera me resisto del todo. Un ejemplo de nuestro comportamiento puede muy bien ser el siguiente:
Estás en una discoteca. Ves a un grupo de chicas, y entre ellas te llama la atención una chica preciosa: es totalmente tu tipo, y desearías acercarte a ella para decirle algo, para entablar conversación con ella, para conocerla.
Sin embargo… te pones nervioso, tu pulso se empieza a acelerar, tu mente empieza a jugar en tu contra, y al final acabas yendo a la barra a por una copa. Cuando vuelves, las chicas ya se han ido. Suspiras aliviado, ¡ellas han decidido por ti! Ya no tienes que tomar la terrible decisión de entrar. Tu pulso se normaliza y te vuelves a sentir cómodo.
Una parte de tu cerebro murmura “en realidad debería entrar, la próxima vez entro”. Pero en el fondo te sientes mejor, como si te hubiesen quitado un peso de encima. Porque te has quedado en tu Zona de Confort.
En el trabajo estoy en una fase en la que siento que me falta algo, que estoy limitado, que puedo escalar mucho más y hacer nuevas cosas que me hagan crecer. Siento que tengo que salir de la situación actual.
Aunque no hay que confundir este concepto con lo que no nos gusta. Por ejemplo, yo no soy nada marketinero. No sirvo para comercial (las cosas de ser un ingeniero muy pegado a la ciencia, la verdad), así que si tuviese que hacer de comercial, no creo que me gustara mucho.
Como indica la teoría, para avanzar y mejorar hay que salir de la zona de confort.
Salir de la Zona de Confort es una actividad muy importante para crecer como personas. Mientras que la mayoría de la gente se estanca, porque no les gusta cambiar sus rutinas, aquellos que de verdad persiguen sus sueños y están dispuestos a conseguirlo, saben que para lograrlo tienen que romper con sus hábitos, enfrentarse a sus temores, y hacer cosas que jamás pensaron que se atreverían a hacer.
No es necesario estar siempre fuera de la zona, pero si es muy bueno salir de vez en cuando y alcanzar la paradoja de que salir de tu zona de confort es tu zona de confort.
¿Y tú? ¿Sueles salir de tu zona de confort?
Fuentes: Éxitosocial.com, Vidadeunconsultor, PresiónBlogosférica.
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